Cura de humildad en Granada

23/01/2016   Adrián Mariscal

Cura de humildad en Granada

El equipo de Escribá volvió a perder seis jornadas después ante un Granada que se jugaba la vida. Moi Gómez y Stefan empataron un partido que el Getafe tenía perdido. Rochina, con un golazo, dejó el triunfo en Los Cármenes. 

En el momento de dar un puñetazo encima en la mesa, de demostrar que la regularidad era ya parte del ADN azulón, el Getafe naufragó. Superados en ritmo, intensidad y juego, los de Escribá sucumbieron ante un Granada que tuvo en la necesidad de puntuar su mejor aliado. De nuevo, José Ramón Sandoval, cinco de cinco ante los azulones, se cruzó en el camino de un equipo que tras la derrota se queda en tierra de nadie.

Si lo de esta noche sirve como lección, bienvenido sea. Quizás las tres victorias seguidas, y los siete choques sin perder aunando campeonato doméstico y el choque de vuelta en Copa del Rey frente al Rayo, adormitaron a un equipo que no fue ni tan siquiera la sombra del equipo que hace seis días venció con autoridad al Espanyol. Al menos, no lo fue hasta el minuto 10 del segundo acto. Momento justo en el que Escribá demostró que los partidos también se pueden ganar o perder desde el banquillo y cambió la cara del equipo. por mucho que el Getafe acabase perdiendo.

Stefan y Wanderson entraron por Pedro León y JuanRo y el equipo pasó a jugar con dos delanteros y con Lacen como único mediocentro. Y ahí, el Getafe, volvió a ser el Getafe. Mucho mejor posicionado y con la actitud que se le presupone a un equipo de primera división, empató, por medio de Stefan y Moi, disputó y declinó el campo hacía la parte que defendía el conjunto nazarí. Rochina, cuando mejor estaban los que hoy han jugado de verde, puso el 3-2 definitivo y acompañó a Fran Rico y El Arabi, que habían puesto en el primer acto el 2-0 momentáneo.

Al final, quizás por el cómputo global del partido, el resultado puede ser hasta justo. O no, pues el fútbol no entiende mucho de justicia y sí de quién acaba metiendo la pelota en el arco. Derrota, vuelta a la realidad y mente en el próximo envite. El Athletic buscará asaltar el fortín en el que se ha convertido el Coliseum. Pero eso ya es otra historia cuyo final quedará dictaminado por la actitud de unos jugadores que hoy han mostrado las dos caras de la moneda. Y no siempre puede caer de cara.