Seguimos creyendo

19/03/2016   Tony Zambrano

Seguimos creyendo

Los de Escribá se dejaron hasta la última gota de sudor pero eso no bastó.

La tarde no invitaba al fútbol y mucho menos, al "jogo bonito" . Cuando se alinean los astros, cuando el clima es más parecido al que tienen en el norte de la península, solo puede pasar una cosa, y es que el Eibar se mueva como pez en el agua. El equipo azulón salió de vestuarios concienciado de que los tres puntos debían quedarse en la capital del Sur. Una internada por banda de Damián, un remate de Stefan a pase de Álvaro y una entrada fuerte de Sarabia,debida a la intensidad de lo que se jugaba el equipo, fue la carta de presentación del Getafe en los primeros minutos de partido. Cuando parecía que todo volvía a la normalidad, una falta desde la lateral, la colgó Sarabia para que Emiliano Velázquez, solo al segundo palo, rematara a la red, el primer y único gol del equipo de Escribá. Solo las internadas de Inui y el peligro que siempre lleva Borja Bastón cuando tiene el balón en su poder, fueron las únicas cositas que dejo el cuadro armero en la primera parte.
Tan solo cuarenta y cinco minutos separaban al Getafe C.F. de una victoria que ansía desde el año 2015, pero cuando se está agarrotado,cuando no se tiene confianza en uno mismo, cuando todo está en contra, las cosas no suelen salir bien, y eso fué lo que pasó. El partido se convirtió en un corre-calles, con el Getafe buscando el segundo gol y por ende, la tranquilidad. Alvaro la tuvo en dos ocasiones clarísimas. Un mano a mano con Asier Riesgo que este mismo solventó enviando a corner y un cabezazo del jugador catalán, que hace tres meses habría entrado,y que esta vez fue al palo. Llegó el turno del Eibar y con el jugador del sol naciente, llegaron las ocasiones más claras para los de Mendilibar.Un zapatazo que se fue al palo y una internada del propio Inui ,que remató de tacón, solo y sin compasión a gol, uno de los jugadores españoles con más gol, Borja Bastón. Los últimos minutos fueron de acoso y derribo del equipo vasco pero entre Guaita y Cala, no fue a peor. Nos esperan dos semanas de incertidumbres y de volver a creernos, que esto se puede salvar.